Introducción


El burro majorero, cuyo ámbito regional se circunscribe a la isla de Fuerteventura, es el único équido del archipiélago canario. Fue presumiblemente introducido en las islas por los conquistadores, los cuales en sus numerosas incursiones al continente africano transportaron a los animales hasta la isla Maxorata. Es aquí donde ha existido tradicional y actualmente un mayor número de animales, y aunque bien es cierto que se produjo una diseminación al resto de las islas, a fecha de hoy solo se encuentra censado burro majorero puro en Fuerteventura. El momento histórico que se cita como punto de partida de la especie en Canarias es 1450, justamente tras la Conquista de las Islas.

Tanto su origen histórico como sus características físicas: la “raya de mulo”, la banda crucial o las zebraduras de las patas, parecen indicar una casi segura ascendencia africana, a partir del tronco ancestral Equus asinus africanus. En la actualidad, y debido a todos los años transcurridos desde su introducción, son animales perfectamente adaptados al clima, elevadas temperaturas a lo largo de todo el año y escasas precipitaciones, y a la orografía de Fuerteventura, con suelos semi-desérticos y volcánicos. Por esta razón han prestado desde siempre valiosos servicios para los trabajos realizados por la población isleña.
Son animales de plástica brevílibea, formato elipométrico y perfil craneal sucóncavo. Su apariencia es proporcionada, de forma que su conjunto tiene un aspecto armonioso. Son muy rústicos longevos y resistentes a condiciones adversas; a pesar de que su estampa pueda transmitir la apariencia de animales frágiles. También son enérgicos y poseen gran vivacidad. Las capas principales son la torda, desde un gris claro hasta uno oscuro y muy dependiente de diferentes factores de carácter ambiental, y la parda. Como ya se ha comentado, presentan además características muy típicas originarias de su tronco africano.

Por desgracia, y siguiendo la tendencia del resto de la población asnal española, su número ha ido disminuyendo de forma drástica, hasta el punto que en la actualidad el total de animales no supera los 200 ejemplares. De hecho, y junto al resto de razas de burros oficialmente reconocidas en España, fue incluida en el año 1997 en la categoría de “razas en peligro de extinción”, al actualizarse el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España (Real decreto 1682/1997; BOE de 7 de noviembre de 1997). También posee, según el baremo del Comité de Expertos de la FAO, el estatus de “raza crítica en peligro de extinción”.

En la actualidad existe un Programa de Conservación que está a cargo de técnicos de la Universidad Autónoma de Barcelona en colaboración con la asociación “SOO…Grupo para la Conservación y el Fomento del Burro Majorero” y financiado por diferentes organismos oficiales. Sus objetivos a corto plazo son establecer un estándar racial y con ello iniciar el consiguiente libro genealógico, para posteriormente desarrollar una efectiva conservación genética de la raza, tanto in situ como ex situ, y su posterior mejora genética.